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martes, 21 de marzo de 2017

REFLEXIONES SOBRE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA


Eso de ser de izquierda o de derecha, utilizado con fines  de definición de una persona, siempre me ha parecido estúpido. Asnos como Maduro hablan de la derecha como el gran enemigo: la derecha asesina, la derecha ladrona, la macabra derecha, etc. Al oír estas burradas mucha gente se amilana y se defiende diciendo que “no son de derecha”. En Venezuela decirle a alguien que es de derecha es un insulto. Hasta los políticos más conservadores dicen que ellos no son de derecha y que “son honestos y patriotas”, dando por sentado que quienes son de derecha son ladrones y no aman a su país. Esto es una necedad de marca mayor.
 Por años se ha instalado en Venezuela un dogma ridículo según el cual todos debemos ser de “izquierda”. Es decir, “progresistas”. Como si los conservadores no pudieran ser progresistas, en su definición correcta de promover el progreso. ¿O es que Lorenzo Mendoza no ha promovido más el progreso en Venezuela que Fernando Soto Rojas? ¿O es que Uslar Pietri no nos ha enseñado un camino más claro hacia el progreso que el que nos enseñó Hugo Chávez?
Con la salida de Inglaterra de la Unión Europea hemos comprobado el arroz con mango ideológico que existe sobre “izquierdas y derechas”. Trump (“derecha”) lo celebra como un gran triunfo, así como lo hacen los articulistas de www. aporrea.org   (“izquierda”).     
¿ Dónde está la izquierda  y donde está la  derecha?
Deberíamos, quizá, diseñar un  “Izquierdímetro” o un “Derechómetro”, para tratar de ver cuál es la verdad en este absurdo ideológico en el cual están envueltos los venezolanos. Puede hacerse en base a preguntas como estas (algunas son solo aplicables a los ancianos):

PREGUNTA                                                            RESPUESTA             ERES DE      
 Billo’s o Luis Alfonzo Larraín?                     Larraín                          Derecha
Oly Cemente o Yolanda Leal?                        Leal                                Izquierda
Magallanero o del Caracas?                      Magallanero                     Izquierda
Buenmozo Luis Beltrán Prieto?                     No                                 Derecha
Plajanov o a Nabokov?                                   Plejanov                          Chocho                
Shostakovich o Rachamaninov?                  Ambos                            Derecha
Rechazas o aceptas el aborto ?                   Rechazas                         Derecha
Calentamiento global                                           No                              Izquierda
Fidel Castro dictador?                                          Si                                 Derecha
El petróleo monopolio del estado?                   Si                                 Izquierda
Prefieres el ron o el whisky?                         Ambos                             Izquierda

Por supuesto, esto es una broma. Es ridículo tratar de encajarnos en uno u otro cubículo ideológico. Lo cierto es que desde la Generación del 28 para acá, todos los venezolanos se definen como de “izquierda”. Hasta Rafael Caldera pretendió, en ocasiones, ser de “izquierda”, cuando exhibía algunos desplantes nacionalistas y anti-petroleros. Aún no he podido establecer cuál es la razón para la vergüenza, ya que ser de “derecha”, además de ser una clasificación difusa (como la es, también, el ser de “izquierda”), no entraña algo pecaminoso o tenebroso. El ser de “derecha” no implica ser pedófilo, como si lo es Ortega, o traficante de drogas, como es la gente de las FARC, ambos de izquierda.
Pero en Venezuela ser llamado así equivale, casi, a una mentada de madre. Porque el de “derecha”, en la mitología venezolana, “no es progresista, odia a los pobres, es racista y, lo imperdonable, puede hasta llegar a ser monógamo”.
Cuando jugaba al béisbol yo lanzaba a la derecha y bateaba a la izquierda. Y así somos en la vida, una mezcla de muchas actitudes, hasta contradictorias. Mi familia paterna, los Coronel, pensaban que yo era muy izquierdista mientras que mi familia materna, los García Maldonado, siempre me vieron como de derecha.
Si me apuran mucho puedo decir que soy, esencialmente, de “derecha" y, ciertamente, ni soy racista ni odio a los pobres. Eso sí, no me gusta la gente cursi, característica muy asociada a las revoluciones latinoamericanas de izquierda. Creo en la sobriedad de maneras, en la cordialidad, la cortesía, en la familia, en la tradición, en el apego al pequeño terruño. No creo que mi país sea el mejor del mundo ni que el vino de piña de Carora se sirva en La Tour de Argent, en París, como nos advertía Cabrujas. He tenido oportunidad de conocer bastantes países cuyas sociedades exhiben cualidades que ya quisiéramos tener nosotros. Soy muy conservador en asuntos financieros, es decir, he trabajado duro toda mi vida, ahorro lo que puedo y nunca he comprado un billete de lotería. Hace muchísimos años sellaba un cuadrito de ocho bolívares casi todas las semanas porque me divertían las carreras de caballos, pero hasta allí llegó mi coqueteo con el atajo. Creo en los derechos pero también en cumplir con mis deberes. No espero nada del Estado y ciertamente no sería incondicional de un líder político solo porque he recibido sus favores. CAP me favoreció al nombrarme director de PDVSA pero luego fuí muy crítico de algunas de sus políticas. Creo en la solidaridad y en la labor comunitaria pero desprecio a quienes viven de las limosnas del Estado paternalista. Pienso que quien recibe limosnas del Estado se degrada, pierde dignidad.
Creo que fui  machista pero ya no lo soy. Creo que la mujer tiene ventajas sobre el hombre en muchos aspectos de la vida, es generalmente sensata y me encantaría ver a una mujer en la presidencia de mi país. Eso sí, una mujer competente, como María Corina Machado, no una Cristina Kirchner cualquiera o a una joven ignorante solo por ser hija de su papá. Me gusta la buena literatura, la buena música, la poesía lírica inglesa, las biografías y la ciencia-ficción, pero no la débil novelística costumbrista. Disfruto del buen humor de un José Antonio Cabrujas, Job Pim, Laureano Márquez, Miguel Otero, Manolo García Maldonado, Aquiles Nazoa, pero no mucho del de Aníbal ( muy agrio).
 Estoy más cerca de Amiel que de Don Juan. Admiro a los sacerdotes salesianos y me conmueven las iglesias aunque no tengo religión. Nunca he andado con El Capital debajo del brazo, pero si con La Montaña Mágica de Thomas Mann. Me gustan las canciones de Ilan Chester y, si hablamos de cantar con tambores, me quedo con el indio Araucano y no con Mercedes Sosa. Aborrezco la canción de protesta y me irrita que el hamponato revolucionario haya convertido al pobre Ali Primera en un instrumento de la lucha de clases. Me gusta mucho el béisbol, no tanto el fútbol y nada el baloncesto. Pienso que el patrocinio venezolano a un corredor de Fórmula Uno fue un fraude tan  ridículo como bautizar un campo petrolero con el nombre de Hugo Chávez. Nunca fumé desnudo ni bailo mirándome los pies, hábitos mencionados por Aquiles Nazoa como frecuentes en el “izquierdismo”.
Nunca logré entender, con una o dos excepciones, los cuentos que premiaba El Nacional . Cuando quiero leer a un intelectual venezolano voy a los libros de Mario Briceño Iragorry, Mariano Picón Salas, Ramón Díaz Sánchez o Francisco Herrera Luque, no de Earle Herrera.  No apoyo el aborto. Tomo whisky, casi nunca ron. Nunca le he quitado la mujer a otro, lo cual llegó a ser un signo de liberación y de mentalidad avanzada en algunos sectores del “izquierdismo”. No me gusta recitar poemas llaneros, sobre todo con acompañamiento de cuatro y maracas, ni que me canten El Rey en mi cumpleaños. Odio la impuntualidad, sobre todo la de los presidentes, quienes la confunden con importancia. No creo en el concepto de industrias básicas, ni en el control de la economía por parte del Estado sino en la libre actividad del sector privado. Que el Estado se encargue de mantener las calles limpias, mejorar la infraestructura del país y de regular las actividades educativas y de salud.
 Me baño todos los días, otra característica que parece diferenciar a los “derechistas’ de los “ñángaras”. Nunca corté caña en Cuba ni sembré yuca en Nicaragua. Pienso que el lema “Ejército, forjador de libertades” es una mentira y sueño con una Venezuela sin el horrible lastre de unas fuerzas armadas corruptas, solo buenas para la represión de los venezolanos.
Me entristece oír hablar de “Conviasa, nuestra línea aérea bandera”, una señal inequívoca de complejo de inferioridad. Creo que el cultivo de dogmas y mitos patrioteros nos ha hecho mucho daño y nos seguirá haciendo mucho daño, ya que hasta algunos de los líderes políticos nuevos siguen rindiéndoles pleitesía. Les oigo decir: continuará la inamovilidad laboral, no vamos a desmontar el control de cambios, reforzaremos las misiones, promoveremos las industrias “estratégicas” en manos del estado, la CVG es para los guayaneses, la educación debe ser gratuita a todos los niveles, la universidad no debe ser elitista, la gasolina permanecerá barata, somos solidarios con los países progresistas (Nicaragua, Bolivia), China sí, USA no. La misma cancioncita populista. 
No creo que ser rico es malo, como decía de manera hipócrita el sátrapa ya fallecido, consultando la hora en su Patek Philipe de $50.000. La riqueza puede ser  el producto del talento y del trabajo y estoy seguro de que hay mucha gente con dinero bien ganado. 
Pienso que quien quiera irse a otro país a vivir debe sentirse libre de hacerlo, sin ser estigmatizado por ello. Estoy seguro de que el hombre viajará al espacio y que ello terminará con el patrioterismo y las fronteras artificiales en nuestro planeta.
No creo en los controles de cambio sino en los cambios de actitud.

Al final de cuentas, nunca he sabido de qué se trata, exactamente, eso de “derechas” e “izquierdas”. Si se trata de definir una actitud ante la vida repito que todos somos una mezcla de “derecha’ y de “izquierda”.

Cada uno de nosotros es un original, sin copias.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

En buena parte, son los medios de comunicacion liberales y los partidos socialistas los que han vendido con exito esas definiciones de izquierda y derecha. Los conservadores le han dado espacio a esa interpretacion por no defender su posicion intelectual y filosofica, poe lo que se ha convertido en unas "verdades" de hecho. Asi sucede en todo el mundo y lo vemos en EE.UU. en Europa y Latinoamerica.

Anónimo dijo...

En complemento a lo que ecribe el anterior comentarista y creo que le faltó decir a Ud: ese complejo de los venezolanos, especialmente los políticos, en no reconocerse de "derecha" es reflejo de algo internacional: la pretendida superioridad moral de la que gozó -e increíblemente goza todavía- el izquierdismo, el marxismo, el "progresimo".

Para irnos a los extremos. Hitler fue un hijo de puta y su paraíso en la tierra de la raza superior provocó la II Guerra Mundial pero esa locura murió con él. Lenin, Stalin, Fidel, Mao, Pol Pot, los del Este europeo, Kim il Sung y su dinastía de tarados, etc. fueron -y son- todos unos hijos de puta y su paraíso en la tierra de la sociedad sin clases provocó más de 100 millone de muertes. A diferencia del nazismo, que murió con su creador, el marxismo sigue vivo y sus estupideces se siguen aplicando con las sabidas consecuencias.

Gustavo dijo...

Buena reflexión,
Gustavo

Anónimo dijo...

Bueno tan cierto es que hasta el imbecil de Jose Solorzano un sin oficio que derribo una obra de arte en Plaza de Venezuela, la estatua de Colon, hoy dia es nombrado jefe de los panaderos del regimen, que no son mas que una cuerda de saqueadores que se han hecho, robado pues, sin mas del trabajo de unos panaderos portugueses que llegaron a Venezuela a matarle el hambre a los venezolanos. Ojala el pueblo venezolano saliera en masa a combatir a los expropiadores comunistas expoliadores empezado por el Maduro y su combo, el carajo del Sundee que es un malandro que cree que el poder les durara toda la vida. Pero pueblo venezolano inexplicablemente le ha bajado la cabeza a estos miserables y lamento mucho decirlo pero Venezuela es simplemente la cabeza de playa de un plan continental que ya Juan Manuel Santos esta llevando a cabo en Colombia. Eso le dara a Cuba mayor fortaleza economica para sostener sus planes de dominio en el continente. Ojala el Presidente Trump, protestante, un selfmade man, que inspira miedo porque Maduro le teme y se le nota a leguas, hombre de accion fuerte y decidido a salvaguardar su pais, actue firmemente y aleje a las ideas procomunistas del nuncio en Venezuela, que son los que han apaciguado las fuerzas del cambio en Venezuela gracias a la MUD que son tambien unos complacientes y vendidos, porque se sentaron a dialogar para asegurarle a Maduro el 2019. Que tristeza Venezuela.

Ubaldo dijo...

Hace tiempo el "Padre" Stalin, llamó a los intelectuales occidentales amigos de la revolución soviética, "los tontos útiles." Y es que tontos hay como arroz. Ese mal, de ser de izquierda, de ser revolucionario está muy mentido en el alma de muchos pueblos. El pueblo ruso le dió su apoyo a los bolcheviques, creyendo en el cuento de la igualdad. Méjico lindo y querido, sufrió y sigue sufriendo la revolución. En Venezuela en realidad, segun encuestas a la gente no le gusta el socialismo, se lo han impuesto a la brava. Chávez fue un mito, sin apoyo popular. Chávez jamás se atrevió a ir a un estadio de béisbol, porque sabía que iba a sder pitado. Ese elemento se rodeaba de anillos de seguridad cubanos. Lo vi una vez pasar por la av. Miranda, en medio de unos cuatrocientos (así dijeron) de cuidadores, e iban trotando. Hablando de derechas, soy de derecha. Diría que hasta gorila. Estoy con Trump. Soy Conservador en Canada.Para mi ciudadanía, juré por la Reina, y soy leal. Prefiero a Pinochet que a Fidel. Tomo Escocés, pero también me gusta el ron. Me gusta la cerveza, pero no puedo pasarme de dos, hay que cuidarse. Soy monógamo y orgulloso de serlo, aunque en Canada eso es muy común. Amo a Venezuela, aunque mi ADN llegó a Canada para quedarse. MI nieto juega Hockey.

Anónimo dijo...

No fue Stalin sino Lenin quien usó el témino tontos útiles. Acá varias fuentes:

https://www.google.co.ve/#q=lenin+tontos+%C3%BAtiles&*

A propósito de lo dicho arriba sobre Hitler y los comunistas y la mención que hacen los dos últimos comentaristas de Trump, quien a mí personalmente me parece detestable, sin embargo es otro buen ejemplo de la diferecnia de tratamiento cuando se es de "izquierda" o de "derecha". A Trump lo vituperan constantemente, mientras qaue a los de "izquierda", como el intragable Iglesias, ni con el pétalo de una rosa. Lo de siempre, basta hablar en nombre de los pobres para ganar la patente de corso y hacer desastres y siempre lograr que las estupideces del marxismo sigan "vigentes"