viernes, 10 de agosto de 2012

Breve carta para Rubén Limardo




Apreciado amigo:

Deseo felicitarlo por su importante victoria deportiva. Como toda victoria humana ella tiene dos componentes: el propio y el externo. En su caso el componente propio ha sido decisivo. Usted fué el esgrimista, se preparó física y mentalmente por un largo tiempo, sin duda hizo sacrificios grandes y pequeños de todo tipo, sufrió la tension de la competencia, no una sino varias veces. Ganar una medalla olímpica requiere extraordinario esfuerzo, a menos que uno sea un “extra-terrestre” como el velocista jamaiquino Usain Bolt.

El componente externo está formado por el apoyo moral y material que le han dado sus familiares, su novia o esposa, sus entrenadores, sus amigos y colaboradores de todo tipo que lo rodean, la gente que financió su preparación, en fin, un grupo importante de personas, esencialmente en Polonia, país donde usted ha vivido durante los años de su preparación.  

Lo que deseo decir con esto es que usted tiene mucha gente a quien agradecer. Le recomiendo que no deje de hacerlo cada vez que pueda, porque es noble el reconocer la ayuda que hemos recibido.

La razón principal de esta carta es, sin embargo, comentarle algo que usted dice hoy Viernes por la prensa y hacerle unas breves reflexiones. DIjo usted:

“Alguien me escribió por Twitter que recibir la réplica de la espada de Bolívar, que me entregó el Presidente, me va a empavar mi carrera, y eso no es así. Más bien, debo sentirme orgulloso de recibir el máximo honor en mi país. Todavía no entiendo por qué escriben esas cosas”.

Quisiera tratar de explicarle porque los venezolanos “escriben esas cosas”. No conozco a quien le envió ese mensaje en twitter pero creo adivinar lo que quiso decirle. Se trata de lo siguiente: La Orden del Libertador, debe usted saberlo, ha sido prostituída por el sátrapa y ha sido dada a Raúl Castro, a Gadaffi (+), a Robert Mugabe, a Fidel Castro y a cuanto déspota lo visita. Lo mismo sucede con la réplica de la espada de Bolívar, dada como la Orden mencionada a todo visitante que venga a llevarse nuestro dinero, desde Kirchner (+) hasta Lukashenko. Ni esa orden ni esa espada son ya los máximos honores que puede otorgar el país. Los máximos honores que puede otorgar nuestro país en este momento son éticos y  tienen más que ver con el rechazo de estos trofeos prostituídos que con su aceptación.

Creo que usted ha desperdiciado una oportunidad dorada (literalmente) de ayudar al deporte venezolano. Usted debe saber como están las cosas dentro del sector. Debe saber si hay un sistema eficiente de formación atlética, si hay apoyo planificado, si hay equipamiento de buena calidad, si existen sitios adecuados para practicar el deporte, si hay una política seria y transparente de ayuda para los atletas. Estando dentro del sector usted debe saber esto. Para que un programa sectorial tenga éxito debe existir un sistema. José Antonio Abreu lo implantó hace casi 40 años para la musica clásica y los jóvenes venezolanos y por ello ha tenido un gran éxito.

Cuando usted apoya a Chávez y dice “que está matando la liga” está validando la política deportiva de este régimen. Es que está todo bien? Si es así, por qué se fue usted a Polonia?  Por qué tuvo que intervenir Maldonado ante su amigo Chávez para que usted recibiera el dinero para sus entrenamientos? Cree usted que Chávez ha invertido, como dice, 20 veces más en deporte que sus predecesores? Y, si así fuera, por qué Jamaica tiene en dos años el doble de medallas de oro que las obtenidas por Venezuela en toda su historia olímpica?

Con su apoyo politico a Hugo Chávez está usted validando una política deportiva corrupta e ineficiente. Por eso digo que está desperdiciando una oportunidad de oro  para ayudar verdaderamente nuestro deporte. Y a cambio de qué?

 Sinceramente,

Gustavo Coronel