viernes, 27 de febrero de 2026

DIARIO DE VIERNES

DIARIO DE VIERNES

 


 

CUANDO MI ABUELO RAFAEL LLEGO A LOS TEQUES


 


                       Rafael Coronel Arvelo, pintado por Arturo Michelena


Nota: Muchos de los detalles que narro aquí son imaginados porque tengo muy pocos datos sobre la vida de mi abuelo paterno, Rafael. Lo esencial es verdadero

En esos años Nirgua era parte del estado Carabobo. Fue más tarde que pasó a ser territorio de Yaracuy.  

 Creo que fue a fines de 1892 que mi abuelo paterno, Rafael Coronel Arvelo, se mudó de Nirgua a Los Teques. Se fue a caballo, subiendo por Tejerías, por Laguneta, Pozo de Rosas y San Pedro, pueblo que era punto obligado de paso para todos los viajeros quienes seguían hacia Caracas o subían de Caracas para seguir viaje al interior. De San Pedro a Los Teques quedaban apenas unos siete kilómetros de camino.

A su tercer día de viaje, cuando Rafael se aproximaba a Pozo de Rosas el sol había ya caído y la neblina penetraba en la montaña. Decidió descansar allí y completar su camino al día siguiente, reconfortado por el tibio sol de la mañana.

Rafael llevaba sus enseres a lomo de unas cuatro mulas negras y relucientes, compradas en Tucacas, en una hacienda que criaba mulas para la exportación. Eran animales de un metro y medio de alto, de unos 260 kilos y cada una podía cargar entre 70 y 100 kilos. Los hacendados de Tucacas las criaban y las exportaban hacia las islas del mar caribe, Estados Unidos y hasta Europa, sobre todo Francia, para lo cual mantenían relaciones comerciales con judíos sefarditas de Curazao, quienes poseían excelentes redes comerciales en el norte.

Había vendido sus tierras en Carabobo para ir a vivir a Los Teques, donde tenía palabreada la compra de una de las tres boticas del pueblo. Rafael conocía el negocio de las boticas.  No era boticario de estudios pues esos estudios apenas se iniciaron en Venezuela en la primera década del siglo XXI, cuando ya era un veterano en esas lides.  En esos años apenas existían en el estado Carabobo unas veinte boticas, la mitad en Valencia, la otra mitad desperdigadas por el resto del estado. Estos establecimientos eran casi equivalentes a los que hoy se llamaría un centro de salud, ya que el boticario desempeñaba múltiples papeles de médico, químico y hasta de consejero spiritual. Recetaba, aconsejaba, regañaba o amonestaba.

El boticario era generalmente una de las figuras importantes del pueblo, junto con el cura y el jefe civil. Sus asistentes, y esto es lo que Rafael aparentemente había sido en su juventud en la botica de Nirgua, aprendían al verlo en acción y poco a poco iban ganando un rango parecido al del jefe, ganando fama con sus recetas y recomendaciones.   Las medicinas “patentadas”, es decir, aquellas manufacturadas por empresas del sector químico y farmacéutico, eran pocas todavía y era el boticario y su asistente quienes no solo ponían inyecciones, sino que elaboraban los “remedios” que ellos recetaban, usualmente mixturas que eran poco más que menjurjes, afortunadamente inofensivos pues sus ingredientes eran esencialmente zumos de frutas y tinturas vegetales diversas. Mientras estuvo en Nirgua Rafael iba con alguna frecuencia a Valencia a visitar la Botica El Aguila de Temístocles López o la llamada “Lourdes” de Panchito Feo, donde sus dueños le enseñaban a elaborar recetas estipuladas por los médicos o ideadas por ellos mismos con ingredientes inofensivos. 

Además del boticario y uno o dos asistentes, las boticas podían incluir a un joven “repartidor”, un joven con bicicleta, algunos de quienes eventualmente llegarían a ser asistentes o hasta dueños de su botica. 

La actividad principal de las boticas se centraba en la elaboración de recetas o las llamadas fórmulas magistrales, recetas formuladas por médicos para cada paciente. Las recetas más frecuentes eran despachadas en forma de jarabes, píldoras, elixires, tónicos, polvos para la piel, reconstituyentes y pomadas. Cada boticario se jactaba de tener fórmulas especiales que dispensaba con variado éxito, basado en la confianza que podían despertar entre los clientes y sus resultados reales o imaginarios.  

Hacia fines del siglo ya Venezuela disfrutaba de algunos de los avances de la farmacología, ciencia nacida en Europa y en lento tránsito hacia la America española. Aparecieron pioneros europeos con nombres que se harían famosos, como Eduard Sandoz y   Charles Pfizer, pioneros que fueron remplazando las recetas individuales por formulaciones que podían ser dadas a múltiples pacientes. Hacia 1885, en el gobierno de Guzman Blanco, se decretó una disposición que obligaba a cada medicamento a ser registrado previo a su venta al público, Durante los primeros veinte años de vigencia de esta disposición solo unos 60 productos se registraron.

Rafael aprendió bien las tareas de la botica y en su trabajo en Nirgua era quien recibía al inspector que llegaba a verificar si el funcionamiento de la botica cumplía con los requisitos legales y científicos, ya que de tal revisión dependía la licencia oficial. Ello le dio una amplia visión de la actividad y la confianza necesaria para adquirir su propio establecimiento.

Al llegar a Pozo de Rosas fue directo a la posada del lugar, cuyo dueño era un inmigrante alemán, llegado a la zona pocos meses atrás de la cercana Colonia Tovar. Un Grupo de unos 90 colonos había llegado a la Colonia Tovar alrededor de 1850 y fue varias décadas después  que una media docena de familias decidieron mudarse a una nueva localidad, estableciéndose en la zona de El Jarillo y Pozo de Rosas. Una de ellas era la familia dueña de la posada donde Rafael decidió parar a descansar.  

Era una casa grande de paredes blancas y techo de tejas rojas, característica de la zona. Había sido una oficina recolectora de café, pero las familias habían decidido remplazar ese cultivo por el de la cebolla. Algún tiempo después vendría otro remplazo, el durazno, un fruto que ha sido para la zona su principal producto hasta nuestros días.  

La posada tenía cuatro habitaciones alrededor de un patio lleno de helechos y orquídeas. La habitación dada a Rafael estaba inmaculadamente limpia, con una cama más bien pequeña, pero con una cobija muy buena, necesaria para las noches que eran frías. Esa noche durmió con los pies colgando fuera de la cama.

“Menos mal que decidió quedarse esta noche aquí”, le dijo a Rafael el dueño. “Por ese camino siempre anda el negrito sin cabeza y de colmillos pelados que ronda Las Ruinas”. “O, Pablo Mejías, y su burrito, siempre buscando a la novia que se le fue con otro”.

Al día siguiente, muy temprano, Rafael se desayunó en la posada, con yuca frita, huevos y unos chorizos típicos del lugar, producto de una tradición culinaria de la selva negra llegada al lugar con los colonos. Se despidió de la familia y partió, respirando el suave aroma de los duraznos en flor que abundaban a la orilla del camino.

A media mañana estaba en San Pedro y poco tiempo después entro a Los Teques por la calle Guaicaipuro. Allí viviría el resto de su vida, allí crecerían mi padre y sus otros cinco hijos y yo iría a vivir allí, a pocos meses de haber nacido en Catia. 

Aunque llegado de Carabobo mi abuelo Rafael se sembró en Los Teques, en la Botica Camposano, comprada a Tobias Camposano, la cual manejó hasta su muerte, luego manejada por mi padre por otros 25 años. Yo pasé mucha de mi niñez en esa botica, entre medicinas y tertulias de clientes y todavía hoy me fascina entrar a una droguería de las antiguas, con sus bellos potes de cerámica portando nombres en latín: Syrupus, Pulvis, Tinctura, Unguentum, Radix, Nux Vomica, Aloe, Gentiane.

Hice jarabes inofensivos para estimular el apetito, llevé medicinas a domicilio, dormía en la botica las noches de turno. En 1940 escuchaba los análisis que hacia el zapatero del pueblo, Chicho Conzogno sobre la segunda guerra mundial, en especial sobre las victorias de los aliados en el norte de África y en 1941 escuché desde allí por la radio a Abelardo Raidi narrando el juego que le dio la victoria a Venezuela contra Cuba, en el campeonato mundial de beisbol amateur celebrado en La Habana.

Soy geólogo, pero una parte de mi corazón es de boticario.

 

               ESTUDIO PRELIMINAR SOBRE LA DIASPORA

                                      VENEZOLANA



UN INTERESANTE ANALISIS DE LA DIASPORA VENEZOLANA CONDUCIDO POR EL EQUIPO QUE LIDERA TOMAS PAEZ. VER:

https://mail.google.com/mail/u/0?ui=2&ik=4f0368509e&attid=0.1&permmsgid=msg-f:1858194068169352009&th=19c9a1a8ecf8e349&view=att&disp=inline&realattid=19c972f37aba42969ea2&zw

El estudio revela algunas características de esa diáspora que podrían sorprender a muchos. En efecto:

·      A diferencia de lo que algunos piensan lo niveles de integración al país huésped que señalan los encuestados es muy alto. Un 57% se manifiesta totalmente integrado y un 32 % parcialmente integrado. Solo un 11% se dicen medianamente o nada integrados.

·      Un 51% está trabajando a tiempo completo. Un 13% adicional trabaja a medio tiempo y un 12% tiene carácter de retirados o jubilados. Solo un 10% dice estar buscando trabajo

·      Un 58% envía dinero a sus familiares en Venezuela, un 40% no lo hace

·      Un 74% ha roto sus vínculos laborales o de proyectos con Venezuela

·      Solo un 12% dice estar listo para regresar en el corto plazo, mientras que un 20% dice que prefiere permanecer fuera de Venezuela y un 44% dice preferir regresar solamente si mejoran las condiciones en el país

·      ¿Cuáles son las condiciones que tendrían que ser satisfechas para el regreso? Seguridad, estabilidad económica, calidad de servicios… todos mencionados por un 80% de los encuestados

 Estas respuestas refuerzan lo fundamental que es para cada uno el concepto de calidad de vida, el cual es tan fuerte o hasta más fuerte que el amor por el terruño. Ello también refuerza la necesidad de que el país se enserie y se decida a elevar al poder a lideres quienes piensen en el bien colectivo y no cultiven estúpidas ideas de grandeza o de hacer de Venezuela una potencia.

Lo necesario es hacer de Venezuela una nación digna, decente y con un sincero sentido de su importancia geopolítica.   

 TERCER PRELUDIO PARA PIANO, RACHMANINOV


https://www.youtube.com/watch?v=SCm9O2KNEX4

QUINTO PRELUDIO PARA PIANO, RACHMANINOV

https://www.youtube.com/watch?v=SCm9O2KNEX4

                                           Dos bellisimos preludios del gran romantico

                                                                

          LOS ESTADOS UNIDOS ABANDONA LA ETICA EN EL GOBIERNO


*** Una sensata advertencia de Evan Ellis sobre la actitud hegemónica depredadora del actual gobierno estadounidense 

Toda mi vida he creído que la política debe ir de mano con la ética y que no es posible ser un buen ciudadano si se abandonan los principios y valores universales que deben regir la conducta humana, principios sintetizados en los diez mandamientos, los cuales son comunes a todas las religiones y forman parte indivisible de la filosofía moral.  Esto debería ser obvio y de incuestionado ejercicio, pero sorprendentemente se enfrenta hoy con la realpolitik, es decir, la toma de decisiones políticas en base a consideraciones de poder, ilustrado por el dicho de Tucídides: “El poderoso hace lo que puede, el débil sufre lo que debe”.  Esta manera es la que predomina hoy en el gobierno de los Estados Unidos y, asombrosamente, tiene adeptos.

El destacado politólogo Evan Ellis hace una sensata advertencia sobre esta postura. He tenido una larga amistad con Evan desde hace al menos20 años, etapa en la cual he visto crecer su prestigio de analista político, especialmente dedicado al estudio de America Latina y de las principales influencias geopolíticas que actúan sobre la región, especialmente China y los Estados Unidos.

Con relación a la actual postura geopolítica de los Estados Unidos Evan Ellis escribe lo siguiente, leerlo completo en: https://legadoalasamericas.org/valor-estrategico-de-ser-los-buenos/ :

“ Hoy en día, el enfoque «América Primero» de la Administración Trump abraza sin disculpas la búsqueda de su interés nacional por parte de Estados Unidos, a veces incluyendo el uso de coerción económica y militar abierta.  La política actual no abandona, pero posiblemente minimiza los compromisos estadounidenses con instituciones internacionales heredadas y marcos legales, así como la financiación para iniciativas en las que Estados Unidos buscó mejorar la salud, la educación, el desarrollo, las instituciones, la democracia y la protección de las personas, cuando dichos programas no benefician inmediatamente a las empresas estadounidenses ni a su posición estratégica…. me preocupa profundamente que la búsqueda sin disculpas de Estados Unidos por su propio interés, apoyada por una coacción e intervención económica y militar abierta, afecte a los cálculos y comportamientos de la región a largo plazo, de formas significativamente adversas a los intereses estadounidenses”.

Se preocupa Ellis por la manera como los Estados Unidos ha abandonado una postura integradora y cooperativa en materia geopolítica para abrazar un interés casi exclusivo por sus propios intereses, legítimos o no, postura frecuentemente apoyada por la fuerza militar y económica.

Esta es una observación que comparto plenamente con Ellis, quien agrega:

Como planteó célebremente el filósofo político italiano Niccolò Maquiavel, la cuestión central del realismo: «¿es mejor ser temido o amado?» Nunca esa cuestión filosófica ha sido más importante que en el momento presente. 

Para Evan Ellis la postura deseable para los Estados Unidos es la de ser amada más que temida. Esa ha sido, según Ellis, la “marca” que ha distinguido al país durante una buena parte de su historia. Sin embargo, su postura actual la lleva a ser temida y, como resultado, a ser rechazada. Así lo expresa:

“Coerción y sus efectos a largo plazo. La nueva postura estadounidense hacia América Latina incluye aranceles significativos, sanciones y amenazas a las mismas, interdicciones letales contra barcos antidrogas, acción militar para capturar al líder de facto vinculado criminalmente a Venezuela y amenazas indirectas de intervenir en Panamá, Groenlandia, Colombia y México, entre otros.  Dicha coerción militar y económica puede funcionar a corto plazo, dado que Estados Unidos tiene un poder desproporcionado y los coaccionados generalmente carecen de alternativas.  Sin embargo, este pensamiento a corto plazo ignora que los actos de coacción, con el tiempo, invariablemente hacen que la víctima reaccione

Para Ellis, esta postura de los Estados Unidos, además de ser éticamente indeseable, la hace perder sus ventajas estratégicas en la competencia con China. Dice:

“Es difícil exagerar hasta qué punto Estados Unidos cede innecesariamente sus principales ventajas estratégicas en la competencia con la RPC, cuando abraza sin complejos el transaccionalismo y la coacción, eliminando programas relativamente económicos que hacen el bien, dejando sin trabajo a algunos de sus defensores más leales de la región que dependían de esos contratos para su sustento…”.

Para Evan Ellis es imperative proteger la marca de los estados Unidos, una marca basada en la confianza. Termina su análisis haciendo una advertencia:

“Una advertencia estratégica. Por último, proteger la valiosa marca estadounidense estratégicamente valiosa también exige vigilancia sobre lo que EE. UU. dice y hace, incluidas sus amenazas implícitas y explícitas.  Requiere garantizar que las acciones de Estados Unidos estén estructuradas en principios compartidos, incluyendo el avance de la democracia, la protección del individuo y el respeto al Estado de derecho, en torno a los cuales quienes comparten esos valores puedan unirse…”.

        EL PETROLEO VIENE DE LA LUNA



https://www.elnacional.com/2026/02/el-petroleo-viene-de-la-luna-2/

Nota: Este escrito de Ibsen Martínez fue publicado en 2024. Él y yo estábamos planificando escribir una novela sobre petróleo en Venezuela a cuatro manos, algo que no tuvo tiempo de cristalizar.

“Gustavo Coronel es autor, además, de una muy documentada (y desconsoladora) historia de la nacionalización petrolera (Lexington Books, en inglés), aparecida en 1983. Quizá sea esta uno de sus mejores libros (¡ha escrito muchos!). Como tantos otros hitos de nuestra moderna historiografía, es un título poco frecuentado, para mal de muchos”

IBSEN MARTÍNEZ

“Los geólogos petroleros son, en realidad, ocultistas”, afirma uno de ellos, el tejano Rick Bass, en un libro extraño y memorable, Oíl Notes (Southern Methodist University Press, 1995). “Son gente –dice Bass– que Son gente –dice Bass– que puede hablar durante horas de cosas y movimientos que ocurren en el seno del planeta y que nadie, salvo ellos, puede ver”.

Uno de esos prodigios de la geognosia es don Gustavo Coronel, el geólogo petrolero venezolano que ya en 1955 recolectaba calizas en nuestros Andes. Es el autor de El petróleo viene de La Luna (2010), el libro cuyo título usurpa mi columna de hoy.

Coronel cumplió ya sus noventa siendo una de las voces del ámbito público más respetadas por los venezolanos de varias generaciones y de toda condición. Sus columnas de asunto político que publica en El Nacional pueden resultar apasionadas y, para mi gusto, en ocasiones demasiado moralistas, pero nunca inoportunas ni zafias. El petróleo viene de La Luna, recoge sus vivencias y observaciones, no siempre exclusivamente geológicas o corporativas, de mucho más de medio siglo durante el cual Coronel llegó a ser figura insoslayable de la industria petrolera no solo venezolana sino global. En él cuenta las andanzas –entre ellas, algunas galantes– de una vida como geólogo petrolero de piqueta, brújula y bloc de notas, primero, y luego como gerente de empresas petroleras, entre 1948, trabajando para concesionarias transnacionales y, luego, a partir de 1976, como uno de los grandes capitanes de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) hasta 1998, justo al comenzar la “era Chávez”. Mis capítulos predilectos, por la intensidad de lo que narran y la acuidad del juicio político del autor, transcurren en Indonesia antes y durante las masacres que, entre 1965 y 1966, cobraron la vida de, al menos, medio millón de personas, muchas de ellas miembros locales del Partido Comunista Indonesio o de la minoría de origen chino. Gustavo Coronel es autor, además, de una muy documentada (y desconsoladora) historia de la nacionalización petrolera (Lexington Books, en inglés), aparecida en 1983. Quizá sea esta uno de sus mejores libros (¡ha escrito muchos!). Como tantos otros hitos de nuestra moderna historiografía, es un título poco frecuentado, para mal de muchos. Volviendo a Indonesia, la violencia antioccidental de aquellos días de descolonización se cebó en los extranjeros de origen europeo, mayormente holandeses y británicos. El porte a la vez distinguido, mestizo y cosmopolita de Coronel hizo de él un personaje digno de una novela de Eric Ambler y le permitió, al frente de instalaciones refinadoras de la Royal Dutch-Shell, peligrosamente asediadas por la insurgencia comunista, interceder con gran presencia de ánimo para salvar muchas vidas y la suya propia. Hablo de la dura transición que entronizó en Indonesia al dictador Suharto. Pero ¿por qué eso de La Luna? La primera vez que, hace ya más de treinta años, leí el título en un manuscrito –trabajaba yo en una editorial caraqueña que, al cabo, inexplicablemente rechazó editarlo–, pensé que se trataba de un libro sobre cosmogonías indígenas precolombinas. Ya por aquel entonces me pareció un texto singular y absorbente: el relato que él quiso novelado de su vida como petrolero. Mucho tiempo después, descubrí que el doctor Coronel había optado por la auto publicación y es así como he podido volver a leerlo y disfrutarlo. Lo ofrece gratuitamente a quien quiera descargarlo de su blog, Las armas de Coronel. Llegado aquí, será mejor cederle la palabra, tomada de una breve crónica sobre cómo se le ocurrió un título tan desconcertante para sus memorias: “En la sierra de Perijá, esa fila de montañas que marca la frontera entre Venezuela y Colombia, tierra de tapires y jaguares, hogar de Yucpas y Baris venezolanos y de Irokos colombianos, fluye una quebrada llamada La Luna. Y en esa quebrada abundan afloramientos de rocas de edad cretácica superior, la época en que las amonitas eran las reinas de los mares. Esas rocas han sido designadas por los geólogos como propias de la formación La Luna”. La Luna es, pues, la localidad tipo de esa formación, el lugar donde esa secuencia de rocas fue estudiada en detalle por primera vez y donde se nos muestra más radiante y completa. Allí, en un ambiente insuficientemente oxigenado, hace ya 75 millones de años, comenzaron a acumularse sedimentos orgánicos que lentamente se transformaron en hidrocarburos. Es la llamada roca madre que, según calcula coronel, ha producido hasta hoy, solo en la cuenca sedimentaria de Maracaibo, unos 40.000 millones de barriles de petróleo. Desde chico he encontrado poderosamente evocativo el lenguaje de los geólogos que traté en el medio petrolero en que trabajó mi padre. Es algo que notas, por ejemplo, en los libros del barón de Humboldt, vulcanólogo, esteta y escritor de gran virtud. Sigmund Freud admite haberse apropiado, sin vacilar, de conceptos claramente geológicos como “buzamiento” y “afloración” para referirse con tino a lo que desciende o emerge del inconsciente. Esa intuición del lenguaje resplandece en la prosa de Coronel. Es así como los geólogos tienden a prescindir a menudo de convenciones geopolíticas y prefieren hablar de “comarcas”, de “provincias” subterránea muchísimo más vastas que los territorios enmarcados en los mapas. Y es también por eso que les resulta por completo natural y apropiado que las cuencas colombianas del valle del Magdalena, de los llanos colombianos o del Putumayo, al mostrarse litológicamente afines a las rocas halladas en la sierra de Perijá, sean referidas como de la formación La Luna. La formación Vaca Muerta, en la Argentina, por citar otro ejemplo, muestra rocas de “rostro” similar a los de La Luna. Sus reservas se estiman hoy en 22.000 millones de barriles”. Comenta Coronel en el artículo ya citado cómo el filósofo Orlando Cabrales, experto petrolero colombiano, hizo notar hace algún tiempo que los geólogos de la YPF (la estatal argentina) juzgan el yacimiento de Vaca Muerta asimilable a la formación La Luna. En Guyana, al oriente de las bocas del Orinoco, en un bloque aguas adentro del Atlántico, la formación llamada “del río Canje” exhibe naturaleza y edad semejantes a las de La Luna. Países hermanos, pues, distantes entre sí y de diverso régimen legal, se extienden sobre un mismo inagotable manto subterráneo de riqueza común que nos viene de La Luna. Es en la superficie donde la avidez de las trasnacionales, tanto como la incuria “redistributiva” de los populismos corruptos, se han conjugado perversamente durante más de un siglo para hacer realidad el mito del rey Midas, degradando el ambiente y sumiendo en la miseria a millones de latinoamericanos.

Publicado en El Nacional, 16 de junio, 2024

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