Decía José Martí que “"En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz,
como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin
decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres"
Esta cita aplica a Luis Almagro, el Secretario General de la OEA, por su valerosa
postura en relación a la tragedia venezolana. Es una postura doblemente
admirable si se considera que está en una organización que tiene años en estado
vegetativo, pretendiendo ser, de manera hipócrita, lo que hace tiempo dejó de
ser (si es que alguna vez lo fue). Enfrentado con una OEA legado del triste
demagogo que fue José Miguel Insulza, Almagro le ha dado a la Secretaría
General un vuelco dramático, poniéndola al servicio de la democracia en la
región.
Su informe sobre Venezuela, de 132 páginas, representa un gesto de dignidad
en medio de la selva de cobardías, acomodos y traiciones que es el mundo
político de nuestra región. Su llamado a
intervenir al régimen venezolano en favor del pueblo venezolano representa la primera vez en mucho tiempo que
se desafía el dogma de la no intervención, ese concepto que ha llegado a ser un
chantaje de tal magnitud que hasta la oposición democrática le rinde pleitesía.
Ayer leímos como Capriles se regocijaba porque la declaración de los países en
la OEA llamando al dialogo reforzó el principio de la “no intervención”.
Capriles utilizó el término peyorativo “injerencia” para referirse a la iniciativa
de Almagro y reiteró la necia conseja de “el problema venezolano lo resolvemos
solitos nosotros los venezolanos”, lo cual es la negación de nuestra
inter-dependencia en lo político, lo social y lo económico, una negación que
pinta mal para quien aspira a la presidencia.
Para rematar esta andanada de parroquialismos y pragmatismos Henry Ramos Allup, a quien admiramos
por su labor en la Asamblea nacional y a quien nos encantaría oír hablar en la
OEA, nos dice ayer que “el diálogo es necesario, a pesar de las virulentas
y desmedidas reacciones en su contra”. Me siento aludido porque soy uno
de quienes se manifiesta en contra de lo que considero un paso tanto inmoral
como estratégicamente indeseable. Ramos cae en la trampa de decir que “si no
dialogamos seremos acusados por el gobierno de no querer una salida
constitucional y pacífica”. Esta
manera de pensar le hace el juego al gobierno maniobrero, el cual alega que
manifestar es una acto de violencia, que el referendo es un golpe y que no
dialogar con ellos es un crimen (aunque ellos solo ven el diálogo verdadero
como una maniobra para ganar tiempo).
La insistencia en el diálogo desde múltiples fuentes externas, desde el
Papa hasta países democráticos de la región no es mal intencionada, es solo una
prueba más de la falta de creatividad diplomática y relativa indiferencia de la región hacia los
problemas de nuestro país. El término “diálogo” es impecable: huele a civilización,
buenas maneras, deseos de las partes de llegar a acuerdos, caballerosidad y
honestidad de propósitos. Pero los venezolanos sabemos, después de lo que ha
experimentado en carne propia durante los últimos 16 años, que ese no es el
diálogo posible en Venezuela, ya que el régimen lo que desea es una entrega.
Debo decir que, cuando vi al Papa en una foto sonriendo junto a Samper, me di cuenta
de que ese no era el Papa conductor espiritual sino el mismo Papa que visitó a Fidel, es decir, un político
pragmático más en un acto de desdoblamiento de la personalidad. Ha sido una coincidencia desafortunada que los
mayores promotores del diálogo con el
podrido régimen venezolano hayan sido argentinos.
Por ello, aunque este sea un gesto carente de poder geopolítico, he
decidido boicotear el Malbec, hasta que Argentina cambie de opinión. Eso debe
preocuparles porque semanalmente adquiero (adquiría) dos botellas de este extraordinario
vino argentino (PHOEBUS, $10 la botella en Total Wine).
No más Malbec hasta que los argentinos recuperen la postura democrática
correcta.
2 comentarios:
El general Augusto Pinochet dijo que "a lo mejor no nos habría ido tan mal" en una guerra con la Argentina, en 1978, y que Perú habría "actuado sobre seguro" en un ataque a Chile, en 1973.
Considera que "la invasión de las islas Malvinas por la Argentina en 1982 fue una estupidez mayúscula" que reveló ignorancia y soberbia del general Leopoldo Galtieri.
Las inéditas reflexiones del ex dictador y jefe militar chileno están reflejadas en un libro de reciente aparición, en el que la periodista María Eugenia Oyarzún compila numerosas entrevistas con Pinochet entre 1995 y 1998.
El libro, de 265 páginas, titulado "Augusto Pinochet, diálogos con su historia", incluye declaraciones de Pinochet sobre los más variados asuntos, desde su vida personal hasta su carrera militar, el golpe de 1973 y su gobierno.
Algunas de las revelaciones más sorprendentes están en las tensiones con sus vecinos. Si bien se conoce en detalle la situación de 1978 que tuvo a Chile y la Argentina al borde de la guerra por su disputa en el canal austral de Beagle.
Pinochet dijo que la ocupación de las Malvinas "fue una equivocación técnica y estratégica".
"Optaron por comenzar el conflicto con Inglaterra, creyendo ganarle muy pronto para enseguida atacar a Chile con toda su fuerza", dijo, y afirmó que Galtieri no pensó jamás que los británicos cruzarían el Atlántico para recuperar las islas.
"Fue una estupidez mayúscula la suya. Pecó de ignorante. No se acordó de las reacciones inglesas", dijo Pinochet.
En estos Tiempos Modernos, cambiar Gobiernos, necesita de HEROES, y Heroes luchan hasta la muerte y con muchas muertes y derramamiento de sangre!
Venezuela adolece de un problema que hace EL PROBLEMA!
No hay camino de regresar, a la forma de Gobierno, de los que permitieron lo que hay hoy!
Alsamiento social, implica problemas, y hasta de hambre y escaseses!
CUANDO va Cuba o Venezuela volver a una libertad nominal e internacional?
NUNCA porque, no hay camino normal para ello!
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