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lunes, 10 de octubre de 2011

El otoño en el Condado de Garret, Maryland

Fotos de  archivo

Usualmente estoy despierto a las 5 a.m. Hoy, en las montañas de Maryland, eran las 7:30 de la mañana antes de que me despertara el aroma del café Colombiano que consigue mi esposa en los mercados latinos. Arepas, tocino y salchichas de esta zona, con una población de fuerte ascendencia alemana, me dieron fuerzas para emprender la exploración del día. El otoño en las montañas de Maryland se acerca a su momento pico y los días de sol que hemos tenido han reforzado los colores del follaje. El espectáculo es indescriptible. La carretera 219 S, unas cinco millas antes de llegar a Oakland, MD, nos ofrece un paisaje insuperable. Es una combinación de colinas undulantes muy verdes, con granjas inmaculadas y árboles vestidos de fiesta para el otoño. Llegamos a Oakland, una ciudad muy pequeña pero con un WalMart gigantesco, abierto las 24 horas del día, con un hospital que deja atrás a nuestro Universitario y un Museo del Transporte que es realmente una maravilla. En el museo no nos cobran, una donación es apreciada. Toda la pqueña ciudad está engalanada para el festival del otoño

Esa misma carretera nos lleva a West Virginia, a través de una floresta llamada Monongahela, que es una fiesta de verdes limón, de anaranjados, magentas y vermilións. Vamos hacia el pueblito de Thomas, West Virginia. Este pueblo está medio muerto pero la otra mitad está muy viva. Tiene un sitio llamado The Purple Fiddle, especie de cruce entre una taberna, teatro y bodega donde entramos a tomarnos algo. Hay un guitarrista buenísimo, tocando bluegrass y una audiencia de gente muy blanca de la montaña, de pelo más enredado que nuestra política. Seguimos viaje hacia el pueblo de Davis y allí encontramos una galería de arte realmente exquisita, una de esa cooperativas donde 20 o más artistas exhiben sus obras: joyas, acuarelas, fotografías, cerámica, tallados en madera, algunas piezas de calidad excepcional. Y baratísimos! . Este es el sitio donde la belleza no tiene porque ser costosa, como sucede en Tiffany.

Que día, amigos! Y lo que falta…. Esta noche vamos a un concierto de música clásica, un cuarteto local tocando a Dvorak, Villalobos y Borodin. En las montañas de Maryland.



Arbol en Oakland, MD. Foto mía

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mis buenos deseos para Ud., Dr.! Siempre es propicia la majestuosidad de la naturaleza para hacer una pausa y disfrutar de la maravilla de sus colores! Gracias por la fotografía!

Anónimo dijo...

¡Excelente! Sr. Coronel, he estado varias veces por esa zona de los Apalaches, un poco mas al Sur, en el Estado de Virginia, es un espectáculo maravilloso en esta época del año.