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martes, 17 de marzo de 2015

Los dos Putines han destruído al Estado

Sochi, Rusia, cerca del sitio de los juegos olímpicos
Fotografía de Rob Hornstra

Un analista político ruso, Yevgeiny Gontmakher, Sub-director del Instituto de Economia Mundial y Relaciones Internacionales de Moscú ha dicho que en Rusia ha desaparecido el Estado. Existe, dice, una estructura que emplea a millones de personas, quienes no llevan a cabo ninguna de las funciones que un Estado debe llevar a cabo. En lugar de un Estado ejecutando acciones para desarrollar el país lo que existe es una enorme estructura privada, sin control, que desvía los beneficios hacia sus propios bolsillos y usos. El Parlamento, por ejemplo, es simplemente un departamento de la administración presidencial. Los burócratas, quienes piensan estar trabajando para el Estado, en realidad solo sirven los intereses de una gran estructura monopolística de negocios que hace lo que le da la gana y controla un gran porcentaje de la economía. (Ver: “Putin’s Kleptocracy”, de Karen Dawisha, Simon and Shuster, NYC, 2014, página 37). Agrega la autora del libro citado que la clave de la autoridad política de Putin no es la ley sino el poder. Así lo confiesa Putin: “La gente que he llevado al Kremlin es gente que conozco desde hace años, en quien confio. Esto no tiene nada que ver con ideología sino con relaciones personales”, (entrevista dada a Ted Koppel en Abril 28, 2013)
En escala mucho menor, dada la diferencia de tamaños en el país y la burocracia, esto es exactamente lo que ocurre en Venezuela. El Putin venezolano preside una verdadera oligarquía, una pandilla de malhechores que no trabajan para el estado, mucho menos para la nación, sino para perpetuarse en el poder. El aspecto ideológico, una mezcla absurda de pseudo-bolivarianismo con complejos de inferioridad frente a los Estados Unidos ( “anti-imperialismo”) , es utilizado como un cemento artificial para dar la apariencia de una filosofía de estado, pero lo que existe es un grupo de bandidos unidos por amistad, deseos de poder y codicia por el dinero de la nación.  
Quien piense que puede tratar de dialogar con esta pandilla, creyendo que dialoga con el Estado, se equivoca. Esta es una maquinaria de poder. Para mantenerla, la pandilla ha capturado la hacienda pública, poniéndola a trabajar para sus propios fines. El Banco Central de Venezuela no es una institución autónoma sino un simple apéndice de la mafia, la cual le dicta órdenes para imprimir billetes, adulterar cifras y servir de cómplice a los fraudes financieros que se cometen a diario en PDVSA y en el sector bancario amigo. El Poder Ciudadano está formado por aventureros a lo Saab o a lo Ortega Diaz. El TSJ es una cueva de mercenarios despreciables, quienes nunca han fallado en contra de la pandilla y abusan de su condición de “magistrados” para adular cinicamente – estilo Vegas T. - a los capos . De vez en cuando uno de esos bandidos se escapa, como Velasquez Alvaray o Aponte Aponte  cuando piensan que les conviene mejor estar afuera que adentro.
La empresa generadora de dólares, PDVSA, ha sido el agente de enriquecimiento ilícito por excelencia. Los hampones que la manejan y sus secuaces han puesto los ingresos petroleros a la orden de la pandilla de la cual forman parte, no sin antes reservarse sus tajadas, convirtiendo esa empresa en una cueva de Ali Babá. Lo que sospechábamos ayer, lo estamos viendo hoy, gracias a la diligencia del Departamento del Tesoro de  los Estados Unidos, sin cuya actividad profiláctica nunca hubiéramos sabido la magnitud del saqueo al cual PDVSA ha sido sometida. Poco a poco están saliendo a la luz los desafueros cometidos por la gerencia de PDVSA y sus contratistas amigos y lo que conocemos hasta ahora ya justifica el apelativo de régimen forajido que se le aplica a la pandilla. Pensar que los Estados Unidos exagera cuando califica a esta pandilla como una amenaza para el hemisferio revela desconocimiento o, peor,  indiferencia frente a la magnitud del desastre que la pandilla ha causado a Venezuela.
El caso venezolano es quizás peor que el ruso debido a la combinación de peculado petrolero y actividad de narco tráfico que ha llegado a caracterizar a la pandilla chavista.  Esta actividad gansteril es disfrazada mediante el uso de  dinero distribuído con prodigalidad  para mantener su imágen. Desde países enteros a lo Cuba, Nicaragua y Argentina y actores de Hollywood a lo Glover, hasta profesores de universidades estadounidenses, periodistas europeos a lo Ramonet, líderes latinoamericanos a lo Samper, partidos políticos europeos a lo PODEMOS o gobiernos de otras regiones, como los de Siria y el de Irán, todos han disfrutado de la lluvia de dólares generada por la pandilla.
La historia de estos dos Putines marcha en paralelo. Como instrumento de poder estas pandillas han creado un nuevo lenguaje mediante el cual la guerra es la paz, la miseria “es la justicia de los pobres”,  y “ser rico es malo” .  El historiador español, César Vidal, resume así nuestra tragedia: “ Existe una amenaza, en Hispanoamérica, para la persistencia de las democracias, regímenes de carácter socialista, en los que abunda la escasez económica,  el gobierno está formado por una oligarquía, que no tiene la menor intención de verse desplazada del poder y se utiliza una forma de lenguaje, que  es la mentira.”.
Esta perversión del lenguaje incluye la adulteración de la historia, según la cual Bolívar fue un zambo socialista  igualito al difunto.

Las sanciones estadounidenses han llegado a miembros de ambas pandillas. Por supuesto, los dos Putines rechazan las sanciones por considerarlas una agresión en contra de la nación rusa y la nación venezolana, cuando son – en realidad – parte de una labor de justicia que no se hace en los dos países por las razones que hemos esbozado arriba.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Gustavo,

te pido que veas este video de Orlando Urdaneta, sobre todo los ultimos 5 minutos.

https://www.youtube.com/watch?v=zyg_xArdahE